En México se inició el reconocimiento constitucional de los derechos humanos en 1917, con una Carta Magna que fue vista en su tiempo como una de las más avanzadas, sobre todo por la incorporación de derechos sociales. Se encuentran otros antecedentes de inclusión de derechos, por ejemplo, en los Sentimientos de la Nación de 1813[1], en donde entre otras, ya se reconocía la igualdad entre todas las personas, la abolición de la esclavitud y la prohibición de la tortura; aunque cabe mencionar que también establecía cuestiones que hoy en día serían consideradas incompatibles con el respeto a los derechos humanos, como el establecimiento de religión única y la no tolerancia a cualquier otra.